Y así fue como entrenamiento empezó. Primero Cosmic se revoloteó sobre mí y lanzó un extraño polvo brillante. Luego, Wandy me dio una extraña semilla y exigió que me la trague con rapidez.
—Es necesario un poco de polvo mágico y una semilla del ermitaño para acelerar el proceso —dijo Wandy y se paró frente a mí. Una extraña sensación me recorría el cuerpo, como un si espíritus animales transitaran el corazón y bombardearan torrentes de energía por mis venas —Es tiempo de que te concentres. Imagina esto: La realidad en la que vives no es más que una sombra, una formación dentro de una realidad superior que todo lo contiene.
Cerré los ojos y me dejé llevar por las ideas, pero no sentía absolutamente ningún cambio.
—La comida no sabe igual, los hombres no son iguales, los lugares no son lo mismo. Y luego te das cuenta de que este mundo, esta matriz de datos que se compone de cosas irreales, no tiene límites en tu cuerpo. Tu mente controla lo que haces en este mundo y puedes destruir todas las barreras de tu accionar.
La escuchaba con atención, pero como me parecía tan pelotudo lo que decía empecé a pensar en Edward Potter y un brebaje excitatorio se apoderó de mí.
— Che, no te está escuchando la forra esta. Está pensando en cualquier cosa —dijo Cosmic y se acercó a mi oído con delicadeza. —Todos tus deseos y proyectos de ésta vida no son más que fugaces destellos de una mente atrapada en otro mundo. Éste mundo es el que anhela tu corazón con tantas ansias y en donde podrás encontrar el rumbo hacia tu destino. —susurró y posó su mano sobre mis pechos.
—Cosmic, dejá de hacerte el pelotudo y sacale las manos de ahí —exigió Wandy y Cosmic se alejó con rapidez de mi cuerpo. —Helena, mi negra, tienes que encontrar el camino hacia la iluminación, hacia la salvación de tu alma. Reza conmigo el padre nuestro y tus pecados serán abducidos por el señor.
Abrí los ojos con enojo, pues sabía que sus palabras eran atacantes para mis creencias y de repente todo cambió. Me encontraba en otro lugar, en otro tiempo.
—¿D-d-dónde estoy? —pregunté con un extraño tartamudeo y me alejé de los seres mágicos. El lugar era enorme, como un pastizal lleno de objetos raros que no podía comprender, algunos con formas de penes gigantes, pedazos de mierda y senos maternos, y el cielo tenía unas extrañas líneas de colores nunca antes vistos.
—Ésta es tu parte escindida del Yo. Es aquel lugar en donde lo reprimido de tu infancia toma su bandera de batalla y arremete contra tu conciencia por las noches, —respondió Wandy y se acercó a mí con delicadeza — Te trajimos aquí porque la imaginación de la infancia tiene su máximo apogeo en este lugar y podrás sobrepasar las barreras de lo “real” con facilidad.
Miré a mi alrededor con impaciencia y comencé a notar que mucho de los objetos eran cosas de mi pasado. Sin embargo, Cosmic se dio cuenta de esto y me advirtió:
—No intentes entender lo que te rodea, ya que si lo haces desatarás una caja de pandora en tu mente que se volcará contra ti y te encerrará en este mundo para siempre, con estas… porongas locas que hay por acá y estas tetas gigantes de tu infancia. Sólo debes concentrarte en lo que te digamos y todo saldrá bien, conchuda.
Lo miré con un poco de miedo y sin embargo acepté sin más.
—Bueno, —dijo la teñida puta de Wendy mientras flotaba junto a Cosmic y me miraba con esa sonrisa de mierda tan característica de los seres mágicos. —Pon tus manos en posición de rezo y empieza a pensar tu cuerpo como un camino con millares de bifurcaciones en las que tu chakra recorre su camino hacia tu alma. En estos caminos se encuentran ciertas válvulas que fueron creadas por los seres malvados de mi mundo para mantenerte encerrada, y deben de ser abiertas para que tu energía fluya con total libertad.
La miré con cara de “qué pelotuda que sos” y le dije:
—¡Me lo hubieras dicho antes! ¡Esto lo vengo haciendo todos los fines de semana! Ustedes los seres mágicos son más pelotudos…
Y entonces puse mis manos en posición de rezo y la energía comenzó a fluir por mi cuerpo con rapidez. Era una sensación placentera, como un orgasmo constante, y luego sentí un poder nunca antes adquirido, como si mi mente estuviese completamente libre.
—Nunca sentí esto antes. ¿Acaso este lugar puede ser dador de tanta energía sexual que me permita expandir mi chakra a su máxima expresión? —pregunté con emoción, mientras sentía mi cuerpo salivar de porno y violación anal.
—Exacto. Aquí tus pulsiones sexuales hacen festines todos los días —dijo Cosmic y señaló a lo lejos. Allí se podía observar una gran cena, en la que en cada asiento se encontraba una pulsión y festejaban sin parar… ah re loco. No, pero hubiese estado bueno.
—¡¿Ahora qué hago?! —grité y miré a Wandy con preocupación, pues sabía que no debía malgastar el poco tiempo que a mi energía le quedaba.